La salida de este suplemento semanal ya supuso una bocanada de aire fresco por la concepción de las portadas -ese juego de dos imágenes ideado por Pablo Martín- cuya retícula marcaba el desarrollo interior. Sucede además, que cada semana intentan dar un toque de originalidad. Pasa así en las centrales del Cultura|s -llamadas DOCUMENTAL-, diferentes en cada número porque es un espacio de desarrollo y creación de un artista distinto cada vez. Cada uno cuenta una historia con la técnica que considere oportuna. En el número 152 -qué manera de dar importancia a lo que los demás arrinconamos- me llamó la atención la doble realizada por Martí Anson sobre la elaboración de una butaca en 99 fotografías. Impresionante.