A principios de mes posteó Dono en Visualmente un artículo del director de arte de Folha de Sao Paulo, Massimo Gentile, en el que reflexionaba sobre el futuro de los periódicos. El original está en prtugués, pero me he permitido hacer un pequeño extracto traducido de la parte en la que reflexiona sobre el diseño en los periódicos del 2014.
Diseño de Información a la brasileña
(...)
En este proceso de transformación y modernización, si por un lado la calidad de las informaciones va a seguir siendo la materia prima de los diarios, por otro va a quedar en los diseñadores de prensa la responsabilidad de sensibilizar a las redacciones para desarrollar un nuevo pensamiento visual, moderno.
El periódico del 2014 debe ser informativo y al mismo tiempo atrayente, debe tener recursos de lectura rápida, a color y bien impreso, debe motrar páginas sorprendentes, debe ser rico en referencias. Debe ser, periodística y visualmente, inteligente.
Debe permitir que el lector encuentre lo que busca como si fuerea un I-Pod, en cuatro clicks, y, al mismo tiempo debe ofrecer algo más, lo inesperado.
Francamente me gustaría trabajar en una redacción que funcionase como un software de código abierto, yo sería como cualquiera, y a partir de una filosofía editorial común (código), estaría ocupado en desarrollar una parte estratégica para mejorar el producto. No creo mucho en la división entre periodista de textos y periodista visual. Es una idea de la época en la que la producción cualitativa (información) estaba industrialmente separada de la producción técnica (visual). Hoy las diferencias profesionales entre periodistas y diseñadores deberían ser las habituales de sus tareas específicas, como suele suceder en un equipo. Un equipo de fútbol necesita tanto a los delanteros como a los defensas y, lo más importante, de un sistema de juego común que les permita marcar al menos un gol más que el contrario.
El gran privilegio de quien trabaja hoy en un periódico es el de poder 'visualizar' la página en tiempo real: basta aumentar el tamaño de la foto principal, agrandar un infográfico, cortar un párrafo de texto redundante y, sin mucho esfuerzo, es posible realizar una página espectacular.
Desafortunadamente, en mi práctica profesional de 20 años de periodismo visual, he tenido que comprobar como muchos periodistas ahora prefieren mostrar un pensamiento más próximo al peso del plomo que a la ligereza del formato digital o a la inteligencia del I-Pod.No es por casualidad que Mario García afirme, tanto en sus libros como en sus conferencias, que antes de rediseñar un diario necesite rediseñar la cabeza de los editores (y de la redacción).
(...)
En el diario donde trabajo (Folha de Sao Paulo), las contrataciones de diseñadores o de infografistas se hacen después de una selección inicial y de un curso de formación interno que, cuando es más rápido, dura al menos tres meses y medio: un mes para dominar los programas de diseño, 15 días más para el dominio del sistema de paginación de Folha, dos meses para la parte más 'densa': clases teóricas de diseño de prensa, tipografía, y ejercicios prácticos o simulaciones del día a día. Es una paradoja que mientras las facultades universitarias piden una fortuna a los estudiantes de diseño, al mismo tiempo una gran empresa de comunicación como Folha (la segunda por facturación en Brasil), a la hora de buscar colaboradores, se ve en la obligación de gastar recursos y dedicar a los mejores profesionales para instruir a jóvenes con talento.
¿Tendremos que esperar al fin del papel, en el 2014, para cambiarlo todo?
Massimo Mario Gentile, director de Arte del diario 'Folha de Sao Paulo'