Ayer día 25 publicaba BusinessWeek Online un artículo titulado "Las sombras de The Guardian" en el que critica abiertamente el cambio de diseño realizado en septiembre del pasado año. Le acusan he haber perdido su carácter para caer en lo común de todos los periódicos. A continuación destacamos algunas frases de este artículo:
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La razón que esgrimen los periódicos que han reducido su tamaño es que el sábana es demasiado grande para personas que viven fuera de la ciudad y lo leen en espacios pequeños como el Metro o los cuartos de baño. Sin embargo, ya que el Metro de Londres no ha reducido el tamaño de sus vagones recientemente, esta justificación parece un poco falsa. Quizás los baños se han hecho más pequeños y nosotros no nos hemos dado cuenta.
Todo el periódico se elabora con una nueva fuente llamada "Guardian Egyptian". No exactamente moderna, no exactamente traditional. A medio camino entre la pintoresca "Comic Sans" y la poco inspiradora "Clarendon".
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The Guardian no se parece a ningún otro periódico. Las tradicionales fuentes serifs y góticas de periódicos como The Times y The Telegraph son los remanentes de la época victoriana. The Guardian rompió esta tradición; esto hizo aplaudir al público y nos ofreció páginas hermosas que ver. Ahora, con las sosas maquetas y fuentes embotadas, The Guardian parece decir "me rindo, no puedo continuar más. Tengo que sentarme un ratito".
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El contenido editorial no puede haberse cambiado, pero el tratamiento visual de la marca lo hace parecerse a un "yo también", desapareciendo en la muchedumbre como los viejos calvos embutidos en un cárdigan beige. Quizás el cambio de The Guardian refleja lo que nos pasa a todos con el tiempo: tendemos a hacernos más bajos, más gordos, y un poco más aburridos.
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